5 cambios en el cerebro de los niños tras la pandemia

Luego de la pandemia estas generaciones ya no serán las mismas, los niños han modificado sus cerebros y ahora funcionan distinto.

¿Te has preguntado qué pasará con los bebés nacidos en la pandemia?, ¿qué pasará con los niños que aunque ya están en edad escolar aún no han pisado un salón de clases?, ¿podrán aprender de la misma manera? Muchos investigadores se han hecho ya estas preguntas y se han adelantado para darnos respuesta.

Un artículo publicado en Nature estudió dos grupos de bebés, unos nacidos antes de la pandemia y otros durante. Dicho estudio reveló datos sorprendentes, pues de acuerdo con las teorías de los investigadores, las mamás embarazadas en el confinamiento, que estuvieron experimentaron estrés, ansiedad y/o depresión, tuvieron bebés con conexiones cerebrales diferentes. 

A continuación te contamos sobre los cinco cambios que los investigadores detectaron tanto en bebés y en niños en edad escolar.

1. Deficiencia en el desarrollo de la motricidad gruesa.

La motricidad gruesa es la habilidad que tenemos todos los seres vivos para mover nuestras extremidades, a través de la coordinación y el funcionamiento correcto de nuestros músculos. 

De los 0 a los 3 meses de edad, los bebés deben ser capaces de sostener su cabeza por ellos mismos; de los 3 a 6 meses, pueden cambiarse de posición al dormir; de los 6 a los 9 meses, los bebés comenzarán a gatear; después de los 9 meses algunos niños estarán listos para dar sus primeros pasos. 

Sin embargo, los estudios realizados demostraron que los bebés nacidos en pandemia presentan un ligero retraso en cuanto a la motricidad gruesa, esto debido a que no reciben los estímulos necesarios por parte de sus cuidadores.

2. Deficiencia en la adquisición de motricidad fina.

La motricidad fina está relacionada con la coordinación del movimiento de los músculos de los dedos, manos y pies, la cual nos ayuda a manipular objetos, por ejemplo, sostener un lápiz y poder escribir con él, hacer bolitas de plastilina o recoger algo que se nos cayó. 

La pandemia no ha permitido que niños pequeños entre 3 y 5 años de edad, reciban los estímulos brindados por educadores en centros educativos como preescolares y guarderías, motivo por el cual, muchos niños que ya deberían escribir aún no saben cómo sostener un lápiz, lo cual implica un retraso en la lecto escritura. 

De forma paralela, los bebés nacidos durante la pandemia interactúan menos con humanos, que los bebés nacidos antes del confinamiento. Dicha situación ha provocado que los bebés, por ejemplo, no tengan interés en manipular objetos para mostrarlos a sus cuidadores o que no tengan ganas de imitar gesticulaciones y ademanes.

3. Deficiencia en habilidades de interacción y comunicación.

Algunos estudios han revelado que el uso de la mascarilla está entorpeciendo la interacción social de los niños, ya que al traer siempre un cubrebocas, los pequeños son incapaces de reconocer gestos con intenciones comunicativas como las sonrisas, los guiños o las caras de disgusto. 

Además de comunicarnos con palabras, también nos valemos de gestos y movimientos al momento de platicar con alguien o contar algo, pero el uso del cubrebocas impide que los niños tengan una experiencia completa del acto comunicativo humano. Sin embargo, los investigadores opinan que los niños son adaptables y en cuanto regresen a entornos sin cubrebocas los pequeños podrán relacionarse sin problemas.

4. Aparente retraso cognitivo.

Las mamás que padecieron estrés, ansiedad o depresión durante el embarazo, dieron a luz a bebés con conexiones neuronales diferentes, las cuales indican un posible retraso, aunque muy ligero, en la cognición. 

Bebés nacidos en pandemia y cuyas madres padecieron estrés, puntuaron mucho más bajo en pruebas de Coeficiente Intelectual en comparación los bebés nacidos antes de la pandemia. 

En cuanto a los niños en edad escolar, diversos estudios así como pruebas nacionales han arrojado resultados para entristecerse, pues los pequeños han disminuido hasta un 60% su desempeño académico, siendo los más afectados los que viven en situaciones de pobreza.

5. Cambios en la conducta.

Nuevamente, el estrés durante el embarazo afectó a los bebés nacidos en pandemia, pues resonancias magnéticas aplicadas a ellos, demostraron conexiones estructurales diferentes entre su amígdala, hecho médico que se asocia con hiperactividad y déficit de atención. 

Las pruebas realizadas a los bebés de seis meses edad evidenciaron que no tienen mucho interés por interactuar con sus cuidadores, ni tampoco se ven muy animados en prestar atención a pequeños detalles, por ejemplo: en una de las pruebas se mostró al cuidador sin cubrebocas interactuando con el bebé, tiempo después se le pidió colocarse el cubrebocas, pero a los bebés pareció no importarles esta situación.

Aunque los estudios han demostrado diferencias en los bebés y niños escolares durante la pandemia, un hecho claro es que los pequeños se adaptan fácilmente a su medio, así que en cuanto se regrese a la normalidad, los niños podrán superar estas barreras fácilmente. Además, el papel de los padres y cuidadores tiene un valor muy importante, pues la crianza en casa puede cambiar estos desalentadores resultados, de acuerdo con los especialistas.

@pipochos

Fuentes

 

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