Más horas de trabajo, menos niños felices

En la actualidad los cambios económicos y la manera en que funciona el sistema en el que vivimos, ha provocado que las empresas exijan más horas de trabajo a sus empleados (aunque legalmente tendrían que ser sólo 8 horas diarias), esto ha traído consigo problemas con los hijos, por la ausencia de convivencia con sus padres.

Y es que cuando los dos padres trabajan, el único tiempo que le dedican a con sus hijos es al levantarlos y al darles las “buenas noches”. Muchas veces, la ambición conduce a las personas a centrar su vida en el trabajo, olvidándose de las necesidades emocionales de sus familias.

Los niños reaccionan ante este evento, mostrando conductas violentas e hiperactivas en la escuela y en su entorno, recibiendo así la atención de sus padres, aunque sea con un regaño, cuando en verdad todos deberían vivir sin tanto estrés de por medio.

Al no tener la presencia de sus padres, los pipochos desarrollan una soledad afectiva y emocional, ya que carecen de cariño y de orientación. Suelen deprimirse, estar de berrinchudos, enojarse con facilidad o inventar enfermedades, con tal de obtener unos minutos más de sus padres.

Ahora las escuelas están abarrotadas de niños con este tipo de problemas, los maestros y orientadores no encuentran manera de sustituir la convivencia con sus padres, lo cual se ha convertido en un grave problema, pues existe mayor agresividad en las aulas.

El trasfondo de los niños agresores radica en una falta de autoestima, de cariño y de confianza en sí mismos, pues se sienten abandonados por sus padres, piensan que tal vez son un estorbo para ellos.

Ante esto, los padres no encuentran mejor remedio para sustituir el tiempo de calidad, que comprando los mejores juguetes y dispositivos para los niños, sin embargo, los niños perciben con facilidad, si sus padres les están dedicando un tiempo de calidad.

Ahora vemos que las últimas generaciones de niños han sido educados por sus abuelos o niñeras; la televisión y los videojuegos han sido su mejor amigo, esto los ha llevado a la evasión constante de sí mismos.

Pocos padres se percatan de la gravedad de esta situación, deben ser conscientes que una cosa es trabajar para ganar el dinero necesario para vivir, y otra convertirse en esclavos del dinero y por lo tanto del empleo.

Si tu actividad laboral impide que juegues mínimo una hora al día con tus hijos, esto no va bien, así que intenta cambiar la situación y sacrificar algunos lujos, por el bienestar de tus hijos.

@pipochos

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